viernes, octubre 02, 2015

Reflexiones sobre Colombia Magia Salvaje

Reflexiones sobre Magia Salvaje

Por supuesto que el documental financiado por el Grupo Éxito, a primera vista, es un deleite en sus 90 minutos de duración. Muestra imágenes imponentes de la naturaleza y la biodiversidad colombiana. Es un espectáculo de colores, planos descriptivos y animales sorprendentes. Pero, ¿será un buen documental?

Aquí la discusión es peligrosa porque toca algo que normalmente como colombianos suele ser muy sensible: el orgullo patrio. El documental además de haber tenido un amplio mercadeo por varios medios simultáneamente, se convirtió en tema de charla en las salas de las familias colombianas. En esas mismas conversaciones donde salen a relucir los bandidos de las novelas de narcos, los niños que cantan bien o mal en un reality, también sale a relucir el tema de "Colombia, Magia Salvaje".

- "Es buenísimo", - "tienen que verlo", - "hay que verlo", - "yo lo vi ayer y me gustó", - "dicen que es muy bueno", etc... Los argumentos que convencen para desplazarse a una sala de cine a ir a ver el documental del que todo el mundo está hablando son de este tipo. Lo digo porque a mí, de cierta manera, me pasó.

Para no entrar en discusiones de si es bueno o no, porque no soy quién para juzgar un documental con una inversión tan alta detrás (USD 3 millones aprox), enumero a continuación las 3 razones por las cuales a mí no me gustó. Las razones por las que sí me gustó no son mi interés en este post.

1. El guion de locución

Es fatal. El texto que leyó el locutor es innecesario en un 70% del documental. Innecesario digo por la forma en que fue escrito, no porque el documental no debiera tener una voz en off. Tanto la narración, como las palabras que se utilizaron no son las más afortunadas. Por el contrario, son empalagosas, obstruyen en gran manera el disfrute de lo que se ve en pantalla. En lugar de complementar lo que se ve, lo ensucia. Distrae con expresiones que parecieran sacadas de una carta del siglo XVIII. En otros casos sobra la locución. La imagen y el audio eran ya poderosos y con mensajes extraordinarios para reiterar con frases tontas.

2. El Ritmo

El documental arranca con imágenes majestuosas, un descubrimiento emotivo que impacta siendo colombiano o no. Sin embargo, con el pasar de los minutos, se convierte en una "apología" a lo "deslumbrante". El descubrimiento de repente se convierte en algo denso y repetitivo. La silla de la sala de cine comienza a incomodar y las imágenes van perdiendo su encanto. Por supuesto, esto sumado al guion de locución afectan la experiencia.

3. El cierre

Es un resumen de las imágenes que se vieron en los minutos anteriores. Nuevamente las palabras de misiva aparecen en la locución, pero en esta oportunidad el regaño de "protejamos", "debemos proteger" convierten lo que era un documental de imágenes imponentes, en un regaño de rector de colegio. Si lo que se buscaba era una reflexión, con ese regaño final se pierde. Lo que debió llevar a una reacción emotiva por parte del espectador (llanto, vergüenza, arrepentimento, movilización), se ve como algo impuesto. Impuesto con desespero.

*Nota. Es un logro admirable haber podido llevar a tanta gente a ver un documental al cine. Eso es de quitarse el sombrero. Lograr superar la asistencia de las películas de Dago. Eso es Magia Salvaje.

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