miércoles, diciembre 20, 2006


Un largo tiempo tuvo que pasar para que “Al Final del Espectro” se convirtiera en, seguramente, una de las frases más populares del año 2006 y 2007. Las razones son varias, comenzando porque “Al final del Espectro” es el primer thriller psicológico que se hace en el país. La calidad técnica con la que fue realizada es de felicitar, pero ante todo es para tomarla como ejemplo.

Debo confesar que mis expectativas con la película eran altas y tenía cierto grado de desconfianza, pues con los ejemplos que se han visto en el cine nacional, pensar en una cinta de suspenso era algo prácticamente descabellado…de hecho lo sigue siendo. Pero con Al final del Espectro, me quité la coraza que tenemos algunos colombianos frente a nuestro propio cine, y me decidí ir disfrutar y entretenerme como cualquier persona que va a cine: divertirme, sufrir, llorar, reír, etc. En fin, obedecer y dejarme llevar por sonidos, imágenes y movimiento.

Una de las cosas que me impactó de la película, y creo que alguna vez lo comenté con algún amigo antes de que se pensara siquiera en su realización, es que no parece colombiana. Es doloroso, pero a la vez es satisfactorio y es una realidad. Qué bueno sería que ahora que existe esta cinta, otras personas y cineastas se pellizcaran y exploraran otras historias más allá de las películas anuales decembrinas, que no hace falta mencionar.

Lo que han probado los jóvenes talentos de PaloAlto Films es que los colombianos tenemos la capacidad y estamos listos para tener un buen cine, y lo más importante, que sea de exportación. Ellos le han apostado al cine comercial y van muy bien. Un indicador claro y sin discusión es que su director ya sea representado internacionalmente y que se mencione también a Nicole Kidman como la protagonista del remake de Al Final del Espectro.

No me arrepiento de mi decisión al haber disfrutado cada cuadro de la película. Los fallos técnicos son contados al ojo desprevenido, cosa que es difícil con cintas nacionales hasta hace un tiempo. La historia es diferente, a pesar de que se le compara con cintas de la talla de El Aro, Los Otros, y otras cuantas más. Las direcciones de fotografía y de arte son impecables y coherentes durante toda la película. La narración de la cámara juega con el espectador en diversos momentos, pero no le deja saber nada más de lo que sepa Vega; eso es inquietante y efectivo, pues la tensión se mantiene hasta los últimos minutos. La música y el sonido en general son ingredientes que enriquecen la historia, convirtiéndose en parte fundamental en este tipo cintas.

Al Final del Espectro es una historia escalofriante desde como se ve, hasta como se oye.